La Cordillera Penibética
Es la más sureña de las Cordilleras Béticas, y discurre por la costa Sur de Andalucía, desde la provincia de Cádiz hasta la de Almería.
Un poco más al Norte, tras las denominadas unidades intermedias , se encuentran las Cordilleras Subbética y Prebética.
Las sierras principales que la conforman, de oeste a este, son Sierra de Grazalema, Sierra de las Nieves, Sierra de Tejeda, Sierra de Almijara, Sierra Nevada, Sierra de la Contraviesa, Sierra de Gádor, Sierra de Baza, Sierra de los Filabres y Sierra de Las Estancias.
Desde el punto de vista estructural, se encuentra constituida por un
complejísimo apilamiento de mantos de corrimiento que se superponen unos
a otros, distinguiéndose tres, estos son: el manto Alpujárride, el Nevado-Filábride y el Maláguide.
El manto Alpujarride y el Filabride-Nevado afloran en Sierra Nevada,
constituyendo una ventana tectónica donde afloran materiales muy
metamorfizados, predominando los micaesquistos paleozoicos.
Situación
Constituye el eje fundamental de las Cordilleras Béticas. Está situada al sur del Subbético, podríamos decir que queda separada por el Surco Intrabético del Subbético. Se extiende paralelo a la costa desde el Estrecho de Gibraltar hasta Almería, para continuar por Murcia.
Es un conjunto alargado de SE-NE aunque en la parte más oriental adopta
una disposición O-E. Está formada por dos alineaciones distintas
paralelas entre sí y al litoral y sobre todo estas alineaciones aparecen
hasta el río Guadalfeo,
a partir de éste y hacia Gibraltar podemos hablar de una alineación
aunque en algunas ocasiones aparecen dobles. Así el sinclinal de la Alpujarra está ocupado por dos valles: el Guadalfeo y el Andarax, que separan Sierra Nevada de las sierras de Lújar y Gádor.
La cadena en su conjunto aparece bastante próxima al mar pero en sus
dos extremos las alineaciones principales se separan algo más del
litoral:
- En el sector granadino la alineación aparece muy próxima al mar; desde Nerja hasta Adra
la costa es rocosa y aparecen acantilados donde las montañas hunden sus
raíces directamente en el mar. La poca existencia de llanuras
corresponde a deltas de los ríos que desembocan en esta zona como el
Guadalfeo; esto supone una falta de espacio para la agricultura, el
turismo y la construcción de vías de comunicación.
- En el tramo de Nerja a Gibraltar las montañas se sitúan cerca del mar, pero hay zonas donde se alejan más como el valle del Guadalhorce, formando llanuras más amplias.
- En el tramo almeriense encontramos llanuras más amplias como el Campo de Dalías el valle del Andarax o el Campo de Níjar.
Características litológicas y estructurales
La zona bética interna presenta una serie de características
litológicas y estructurales que la definen. Algo que la diferencia de
las otras es la presencia de materiales del zócalo paleozoico
formando parte de estas montañas. Esos materiales han sido afectados
por un metamorfismo prealpino al que se suma un metamorfismo coincidente
con el propio movimiento orográfico. Esto supone que haya constituido
una reserva importante de minerales de distinto tipo (hierro, plomo, cobre, además de mármol, que están ligados a los procesos metamórficos.
Otra característica de la cordillera Penibética es la aparición en
determinadas partes de rocas endógenas que con la fuerza del plegamiento
emergieron —Serranía de Ronda— y también existen materiales de origen volcánico —Cabo de Gata—.
También hay que destacar la carencia casi absoluta de materiales
sedimentarios postriásicos que sólo aparecen en el llamado complejo
Maláguide; lógicamente los materiales postorogénicos son abundantes y se
han producido a partir de la erosión de los núcleos montañosos. Existen
materiales sedimentarios miocenos en forma de aureola, pliocenos,
pliocuaternarios -de transición entre el terciario y el cuaternario- y
también al pie de las sierras hay depositados materiales cuaternarios
muy tardíos en torno a los deltas de los ríos.
El último rasgo que la define es el hecho de que toda la complejidad
litológica se ve acentuada por una gran complejidad de las estructuras
tectónicas: formando grandes mantos de corrimiento desplazados varias
decenas de kilómetros, sometidos a fuertes procesos erosivos debido a
las grandes pendientes, dando lugar a las ventanas tectónicas como es el
caso del núcleo central de Sierra Nevada.
Topografía
El Mulhacén visto desde Las Alpujarras.
Topográficamente la Cordillera Penibética tiene una gran continuidad de grandes alturas comparativamente con las de la externa -Mulhacén, Veleta-. Presenta una mayor continuidad y está sólo se ve interrumpida por la aparición de dos pasos que son el corredor del Fiñana y el valle de Lecrín, además del valle del Guadalhorce. Estos pasos suelen tener un doble origen:
- Tectónico, responde a fallas que se han producido como consecuencia de los reajustes con la formación de los pliegues de fondo.
- Reajuste isostático, producido por el levantamiento de los bloques que pierden peso y el hundimiento de los que ganan peso.
Morfología
En general la morfología Penibética es bastante contrastada; frente a
relieves muy agrestes producidos por ese profundo encajamiento de los
ríos al salvar un gran desnivel: como la zona del Calar -de origen calizo- que la encontramos a una altura de unos 2.000 m o el Trevenque.
Esto contrasta con las zonas alomadas y suaves que suelen coincidir con
las zonas más elevadas de los mantos de corrimiento por encima de los
3.000 m de altitud, que se debe a tres factores:
- La estructura en mantos de corrimiento, que está compuesta por
estratos horizontales, por lo que al destruir un estrato, el siguiente
va a seguir manteniendo la horizontalidad.
- La existencia de materiales blandos como pizarras.
- El modelado de tipo glaciar que ha contribuido a suavizar las formas con la creación de amplios valles.
Grandes unidades geológicas
Dentro de la cordillera Penibética los geólogos han distinguido tres
grandes unidades o complejos estructurales: complejo Nevado-filábride,
Alpujárride y Maláguide, constituidos los tres por un manto de
corrimiento, aunque hay autores que defienden la idea de que existen más
de un manto de corrimiento por cada complejo.
Complejo Nevado-Filábride
Debe su nombre a la zona donde este complejo aparece mejor
representado. Está formado por rocas que han sufrido fuertes procesos
metamórficos que han provocado la existencia de materiales de
construcción de carácter noble como serpentinas, mármoles, etc., además
existen explotaciones de hierro. Se puede distinguir un zócalo
preparatorías -materiales anteriores al pérmico y al triásico-, una
cobertera permotriásica y triásica y toda una serie de materiales
postalpinos de carácter sedimentario. Está formado por tres grandes
unidades:
Unidad de Sierra Nevada
Está formada por materiales del pérmico de carácter esquistoso
-grafitos esquistosos, micaesquistos o pizarras-; también aparecen
intercalaciones de carácter metamórfico como las anfibolitas o
serpentinas -rocas volcánicas que han sido sometidas posteriormente a
procesos metamórficos-.
Unidad de las Sabinas
Es la zona de mezcla (mischungzone). Aparece un tramo ocupado por
cuarcitas y anfibolitas y otro tramo formado por mármoles, gneises y
serpentinas, que corresponden a materiales del paleozoico superior y del
trías.
Unidad de la Caldera
Formado por materiales de un intenso proceso metamórfico -plutonitas- correspondientes a la edad permotriásica.
Rodeando al complejo aparecen unas filitas que han permitido el
desplazamiento de los mantos. Después de esta aparece una zona de
calizas. Por lo tanto tenemos:
- Lastra: zona del núcleo formada por micaesquistos.
- Launa: rodeando a la lastra y formada por filitas.
- Calar: rodeando a la launa y formada por calizas.
Después aparecen los materiales sedimentarios terciarios y cuaternarios como el Conglomerado Alhambra.
Complejo Alpujárride
Toma su nombre ya que adquiere su máxima presencia en la zona de la
Alpujarra. Está formado por micaesquistos que pertenecen al paleozoico
inferior y/o al precámbrico. Existen también filitas y micaesquistos del
paleozoico inferior y una potente formación de calizas y dolomías
pertenecientes al trías medio superior.
Dentro de este complejo Alpujárride se distinguen una serie de
unidades y de mantos que pueden corresponder a otros tantos impulsos
orogénicos y que se identifican en distintas zonas de la Alpujarra:
- Manto de Lújar.
- Manto de Adra.
- Manto de Múrtas.
- Manto de Alcázar.
- Manto de Cástaras.
El problema es si se trata de mantos sucesivos o si se han individualizado.
Complejo Maláguide
Está constituido por materiales paleozoicos que o no han sufrido
procesos metamórficos o estos han sido muy ligeros y que están formados
por materiales del devónico inferior (calizas) y también por
conglomerados, areniscas y dolomías del permotrías -en la transición del
primario al secundario-. Sobre estos materiales paleozóicos aparecen en
algunos puntos calizas del jurásico, margocalizas del cretácico y margas y calizas del eoceno, y margas y areniscas del oligoceno.
Como en el complejo Alpujárride y Nevado-Filábride, en este también
aparecen distintos mantos de corrimientos; estos aparecen mejor
definidos en el Alpujárride. El problema que plantean es el de su
cronología. El comienzo de estos mantos se remonta al cretácico, donde
se manifiestan los primeros impulsos que conformaron el plegamiento
alpino. Estos continuaron durante la era terciaria donde se da una etapa
final de grandes deformaciones y de desarrollo de estas estructuras del
manto. El periodo más activo coincide con el eoceno y el oligoceno;
pero todavía en el mioceno y plioceno se producen los últimos
movimientos que ya no han producido mantos de corrimiento sino grandes
pliegues de fondo de gran radio de curvatura al igual que fallas y
fracturas sobre las estructuras anteriores que han contribuido a romper
la unidad de todo el conjunto y ha sido aprovechada por la erosión para
formar los distintos valles fluviales que descienden desde el corazón de
la Penibética hacia el mar Mediterráneo.
Finalmente, y este es un elemento que queda en el aire, desde 1966
se comenzó a hablar de una tercera unidad por parte de los geólogos que
es lo que se conoce con el nombre de la dorsal bética
que hasta ese momento unos geólogos lo habían incluido en el Subbético,
para otros formaba parte del complejo Alpujárride; pero que a partir de
1966 algunos geólogos defiende que se trata de una unidad independiente.


Su forma es alargada y con picos a los alrededores